Quizás no fui la persona más sincera del mundo ni te demostré mis sentimientos cuando tenía que hacerlo pero sé que me equivoqué y que poco puedo hacer ya para arreglarlo.
Mis niñas nos conocemos desde pequeñas y no tan pequeñas, habéis estado ahí cuando más os necesitaba, nos hemos apoyado, hemos pasado los nervios pre-examen juntas, hemos vivido momentos inolvidables que nunca olvidaremos (yo por lo menos no pienso hacerlo); y el que ahora cada una esté en una universidad diferente o haciendo un módulo no tiene porqué cambiar nada, es más cada día que pasa me doy cuenta de que os echo mucho de menos. Todos esos intercambios de clase, los recreos camino de la cafetería para comprar kikos o chocolate, los viernes en el Starbucks, la tentación de preguntar quien te había tocado en el amigo invisible, el primer viaje al extranjero solas, el primer día que nos fuimos a la playa a pasar el día, la cantidad de veces que comíamos en Londres, la noche del 28 al 29, los primeros días y noches en Londres, las cenas en el Mc Donald, las visitas a Karmen y Esther en la upo, los sustos de Celia cada vez que me veía por la ca...
La soledad es fría. Me siento ausente, vacía.. No puedo mirarme al espejo sin preguntarme a mi misma si soy la misma, si sigo siendo yo. Las horas pasan delante de mis ojos, desde el amanecer hasta el atardecer; cuando la luna y las estrellas iluminan mi habitación, en mis oídos lo único que se escucha es la música, lo único que hace sentirme viva. Cuando llaman a la puerta de mi habitación y entran, me hago la dormida; no quiero ver a nadie, sólo quiero quedarme en la oscura habitación. En el armario sigue la pulsera que me regalaste, no puedo mirarla ni tocarla sin sentir un fuerte escalofrío por mi piel. Esa pulsera con la que me dormía abrazada a ella porque me faltabas tú, porque no estabas en mi cama aquellas noches que más te necesitaba. Aquellas noches donde la soledad y la tristeza se hacían insoportables. Sabía como eras pero aún así quise estar contigo, pero no me explico porqué esos malditos sentimientos no han desaparecido aún, es como si esperaran una esperanza que ...
Sí, eso es lo que pienso yo y mi mente. Mi mente piensa en que he muerto pero no me he muerto, obviamente; solo se ha ido una parte de mí. Una parte muy importante. ¿Y ahora qué me queda? Pienso y pienso, buscando a muchas personas pero realmente solo sigo viva por mi madre. Solo nos tenemos a nosotras dos. Vale, quizás estoy exagerando porque hay más gente pero no las veo necesarias en mi vida, en cuanto a familia. La familia, esa cosa que dicen que está ahí para ayudarte pero ¿que pasa cuando solo tienes a dos personas para ayudarte? Y de esas dos, mi abuelo y mi madre, ya solo me queda mi madre; el resto es de relleno. Los veo como las personas convenidas que solo les interesa que los alabes, que les rías las gracias y, por supuesto, que estés ahí para ellos pero que para ti no estarán nunca. Y cuando digo nunca, es NUNCA. Sin embargo, tengo muchas ganas de conocer a mi familia de Argentina porque pienso que son diferentes a la familia que tengo aquí en Sevilla y en Barcelo...
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